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TEMA: LA OBRA TRANSFORMADORA DE LA CRUZ TEXTO: (Col. 2: 9-14) TÍTULO: CAMBIO DE MENOS POR MÁS
¿A quién no le gustaría mejorar su situación? ¿Te gustaría salir de lo negativo para entrar en lo positivo? ¿Quieres cambiar dejando atrás lo que te detiene y recibir nuevas fuerzas que cambien tu futuro? Pues entonces estás en el lugar adecuado donde vas a recibir este tipo de información. El mundo está necesitando un cambio. Es vidente que no pude seguir así. Todas las esferas de la sociedad, los medios de comunicación, las familias, están demandando una transformación que nos ayude a llevar mejor esta vida. Pero: ¿Quién es capaz de provocar este cambio? ¿Algún tipo de sistema político o económico? ¿Será el dinero lo que necesitamos? Todos estos enfoques son externos y se han intentado una y otra ves sin resultados duraderos ni realmente relevantes. ¿No será que un cambio interno y personal podría marcar la diferencia? ¿Será que somos cada uno de nosotros los que debemos cambiar como parte importante de la sociedad? Las sociedades están compuestas por familias, esa es su parte fundamental; y las familias por cada uno de sus miembros. Y así funciona: Cambiando yo cambio, mi familia también cambia, y cambiando ella la sociedad donde vivo también cambiará. Ese es el enfoque que Dios tuvo en Jesucristo. Él quiere tratar con cada uno de nosotros personalmente y así ese cambio se manifestará en nuestro alrededor. Él nos está ofreciendo pacientemente una renovación que puede ser efectuada con su inmenso poder en ti, para la cual ya Él ha dispuesto lo necesario. A diferencia de todo aquel que formula alguna novedad, esta es un regalo, totalmente gratis, y que tu corazón puede experimentar hoy mismo.
DESARROLLO 1. Maldición por bendición (Gl. 3: 10-13) ¿Qué es maldición? Maldición es un estado donde se expresa juicio, producto de algún error cometido o de malos deseos o enfado de otras personas. En este pasaje se nos explica que quien no practique fielmente lo que la ley de Dios demanda se pone automáticamente bajo maldición; esto independientemente de si las conoce o no. Ej. Un bebé en una situación de peligro. ¿Podrá algún ser humano por su propia cuenta cumplir con toda la ley de Dios? ¡No! La misma ley, aunque es santa y pura, nos conduce hacia la condenación, resaltando ante nuestros ojos lo débil y caída que está nuestra naturaleza humana. Pero aquí está a buena noticia: “Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros” Cuando murió colgado en la cruz del Calvario cargó sobre sí mismo nuestra maldición y nos dio acceso, mediante la fe en Él, a las bendiciones de Dios.
2. Ira por gracia (Efe. 2: 1-5) Nuestra desobediencia y el andar conforme a los poderes de este mundo, el ser motivados a la acción por nuestros deseos y pensamientos engañosos, nos hacen ser por naturaleza objetos de la ira de Dios. Este es un pensamiento inadmisible en la mente de muchos producto de la imagen desviada que tienen de Dios. Pero el Señor mismo se nos revela de otra manera (Heb. 10: 26-31) Dios no permanece inactivo ante el comportamiento depravado de los seres humanos que retienen la verdad con engaño, que se pasan el tiempo practicando la maldad, el desprecio y cosas semejantes. Él juzgará a cada uno según sus obra mientras estuvo en el cuerpo (Rom. 2: 6-8) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. En su unigénito depositó toda su ira misericordia para que nosotros podamos alcanzar su misericordia. Si por la fe nos acercamos al Padre mediante Cristo, nos será dado conforme a las bendiciones que merece su conducta perfecta. ¿No es esto maravilloso?
3. Muerte por vida (Rom. 6: 23) Así como el pago de nuestro trabajo se manifiesta en nuestros salarios, la retribución por nuestros pecados se manifiesta en muerte. Dios creó al hombre para tener una eterna comunión, relación esta que fue rota por el pecado. Al desobedecer ellos a Dios, despreciando sus bondades y su amistad, heredaron maldición, y parte de ella fue la muerte espiritual y la física (Gen. 3: 17-19) ¿Ha cambiado la actitud del hombre? No, sino que al contrario ha empeorado. Su rechazo hacia Dios es abierto y evidente. Pero lo más asombroso del caso es la actitud de Dios al tomar la decisión de enviar a su propio Hijo en semejanza de pecado a morir por nosotros los pecadores, con el propósito de habilitarnos un camino nuevo y vivo que nos permita conocerle y permanecer junto a Él por siempre. Este versículo de la carta a los romanos me gusta interpretarlo así para que gane más en vigencia: “Aunque la paga del pecado sigue siendo la muerte, Dios está regalando vida eterna en Cristo Jesús” ¿Alguna vez te han propuesto un cambio como este?
4. Condenación por salvación (Jn. 3: 16-18) En la muestra de amor más grande que la humanidad haya experimentado, Dios dejó ver su buena voluntad para con nosotros. El sacrificio de su Unigénito para que todo aquel, sin distinción alguna, que en Él crea, no perezca en perdición sino que alcance la vida eterna. Tan solo creyendo en Jesús y aceptándole como salvador llegamos a esta gracia. No por voluntad de hombre sino de Dios, no por obras sino por gracia, sin pagar el alto precio, solo aceptando el regalo por fe. |