De espectador a jugador

TEMA: LO QUE JESÚS VINO SALVAR
TEXTO: (Lc. 19: 1-10)
TÍTULO: DE ESPECTADOR A JUGADOR

INTRODUCCIÓN
Este es un relato bíblico muy dinámico que demuestra de manera bien práctica lo que
Jesucristo logra hacer en la vida del se humano con su poder transformador. Bastó un solo
encuentro con Él para aquel cobrador de impuestos pasara de espectador pasivo a ser un
agente activo. Veamos juntos que fue lo que marcó la diferencia en la vida de este
discriminado personaje.
Me gusta investigar la escritura desde la perspectiva que nos brinda Juan el evangelista:
“30 Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no
están registradas en este libro. 31 Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que
Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida”
(Jn. 20: 30-31) (NVI)

DESARROLLO
Tratemos primeramente de describir un poco a los personajes principales de la historia.
a. Zaqueo
Era un hombre de cierta posición, jefe de los recaudadores de impuestos de su distrito. No
era bien visto por sus compatriotas judíos ya que, a pesar de ser de la misma raza,
trabajaba para el enemigo y se encargaba nada más y nada menos de quitarle a sus
hermanos el dinero. Zaqueo era con seguridad odiado por el pueblo y por lo tanto
despreciado y marginado a pesar de sus riquezas.
b. Jesús el Cristo
Del otro lado tenemos a Jesucristo, el Hijo de Dios, el hombre perfecto. Aquel que sanaba
y hacía milagros, que andaba muy ocupado predicando la palabra de Dios por muchas
ciudades. El admirado por la mayoría, tanto, que las multitudes le seguían a donde quiera
que fuera. Seguro que estaba bien ocupado (De hecho estaba recorriendo aquella ciudad vs. 1)
Si tuviera una agenda en ese tiempo, no le cabría ni una cita más.
¿Pero que sucedió?
Zaqueo tenía interés por conocer a aquel Jesús del cual tanto se hablaba. De repente
escuchó que estaba recorriendo su ciudad y no quiso perderse la oportunidad de verle con
sus propios ojos. Pero no le fue tan fácil producto de su gran limitación: Era muy pequeño,
y para completar, se tropezó con la oposición de una multitud que no le dejaba pasar.
Claro, si es que le rechazaban; ¿Cómo le iban a permitir llegar hasta el buen maestro judío?
Pero él no se rindió sino que se esforzó. Tal vez fuera ese su único chance de ver a Jesús tan
de cerca. Así tuvo la gran idea de encaramarse en un árbol.
¿Puedes notar este paso que dio Zaqueo? No le importaron las apariencias ni el que dirán,
pues seguramente no le quedaba bien a su estatus el encaramarse allí y que todo el mundo
le viera. Se expuso a ser el ridículo, pero tuvo el valor de escuchar la necesidad de su
corazón. Calculó más o menos por donde Jesús pasaría y se trepó en un árbol.

Entonces Jesús cuando pasaba precisamente por allí le dirigió la mirada a aquel mal
visto cobrador de impuesto. Lo miró allí y vio su necesidad y el vacío de su corazón.
Jesucristo tuvo los ojos más hermosos que cualquier humano haya tenido jamás. Esta
belleza no era dada por el color o el tamaño, sino porque a través de ellos se expresaba la
mirada compasiva de Dios para la humanidad. Con una mirada logró entender lo que aquel
hombre estaba necesitando: Afecto, cariño, comprensión, amistad y ayuda. Entonces le
habló diciendo: Baja en seguida que quiero quedarme en tu casa. En otras palabras que
quería tener comunión y compartir con él en su residencia.
¡Qué impacto tuvieron aquellas palabras! Aquel santo hijo de Dios le dirigió la palabra al
tan criticado y señalado cobrador de impuestos. Y que mensaje: se tenía que ir a su casa.
Aquello fue tan explosivo que provocó una reacción en todos los que observaban esa escena
y la mayoría lo que hizo fue murmurar en contra. ¿Cómo podía Él, diciendo ser Dios
mismo, visitar y quedarse en casa de aquel pecador empedernido? Pero el Señor estimó
más importante aquella vida que lo que pudieran decir de su persona. Para Él fue más
decisivo su amor por el pecador perdido y alejado de la gracia de Dios que mantener una
buena imagen y ser aceptado por la mayoría. Es que Dios está tan empeñado en amarnos y
mostrarnos su compasión que hasta sacrificó lo más preciado para entregarnos salvación y
aceptación en su presencia. Lo mismo sucede hoy con nuestras vidas. Jesús aun esta
recorriendo las ciudades en busca de los necesitados, los despreciados y abandonados,
aquellos con los cuales nadie se atrevería a reunirse ni tener amistad. Pero les sigue
buscando para mostrarle la suya.
Pues sí, Jesucristo fue a su casa y le mostró su salvación, regalo que Zaqueo aceptó y
guardó en su corazón y lo cual podemos ver los cambios produjo en su vida. Dice que
empezó a ayudar a los pobres, a otros necesitados al igual que él, y que reconoció sus
errores. Y aun más que eso, se dispuso a devolverle, hasta cuatro veces, a todo aquel a
quien había defraudado. ¡Qué cambio! Aquél que antes solo tenía en su mente el dinero,
que lo quitaba (hasta injustamente), regaló la mitad de sus bienes. Quien fuera solo un simple
espectador ahora era una pieza clave en el plan de Dios para bendecir a los demás. En
cuestión de unas horas, quizás, de ser un despreciado se convirtió en un amado y
reconocido.
¿Glorioso verdad? ¿Te gustaría que ese cambio se produjera también en tu vida? Veamos
atentamente como Zaqueo reaccionó para entrar en esta bendición, pasos que nosotros
podemos dar en nuestras vidas hoy en día para ser renovados.
1. Se esforzó por ver a Jesús (vs. 3)
Él dio pasos importantes rompiendo las barreras que le querían impedir encontrar la
solución a los problemas de su vida. Esa solución se la ofrecía Cristo Jesús. Él había
escuchado lo que sucedía en otras personas y lo quería también para su vida. Zaqueo tuvo
que establecer prioridades. Puso más valor en solucionar el problema de su corazón que en
el que dirán los demás.
2. Respondió con prontitud al llamado del Señor (vs. 6)
En cuanto escuchó la palabra de Jesucristo descendió de donde estaba y se fue con Él a su
casa. No lo dejó para luego. Lo que hagamos en nuestras vidas con relación al Señor puede
marcar la diferencia. Tan solo en cuestión de minutos puede elevarte a otra dimensión.
Zaqueo no lo pensó dos veces y aceptó aquella invitación tan especial.

3. Reaccionó a la salvación mostrada por Dios (vs. 8)
Cuando experimentó la salvación no quedó pasivo, sino que comenzó a actuar siguiendo el
impulso que Dios ponía en su corazón. Así fue como comenzó a vivir en un nuevo estilo de
vida donde ya no regían las normas de los hombres, sino las leyes benignas de Dios.
Zaqueo se dejó usar por el Señor.

CONCLUSIONES
¿Qué haremos tú y yo hoy? ¿Seguiremos como estamos o reaccionamos a las palabras que
Jesús nos está dirigiendo hoy en su visita a esta ciudad?
Jesús le mostró su salvación a Zaqueo y este viniendo a Cristo la recibió en su corazón y
fue renovado. Así puede ser con nosotros. Él ha prometido:
“El que ha mi viene no le hecho fuera” (Jn. 6: 37)
“El que crea en Él no será defraudado” (Rom. 10: 11)
“Quien oye su palabra y cree a quien le envió pasa de muerte a vida” (Jn. 5: 24)
“2 Porque él dice: «En el momento propicio te escuché, y en el día de salvación te ayudé.»
Les digo que éste es el momento propicio de Dios; ¡hoy es el día de salvación!”
(2 Cor. 6: 2) (NVI)