De quien es la culpa
TÍTULO: ¿DE QUIÉN ES LA CULPA?
TEXTO: “Si alguien peca inadvertidamente e incurre en algo que los mandamientos del SEÑOR
prohíben, es culpable y sufrirá las consecuencias de su pecado” (LEV 5: 17)
INTRODUCCIÓN
Siempre que se comete un delito o una infracción tiene que haber un responsable de tales hechos.
Cuando la responsabilidad no es evidente, se realizan investigaciones, se designan abogados,
fiscales, personas encargadas de sacar a la luz la verdad. Luego de analizada la evidencia, se dicta
sentencia declarando al culpable o al inocente.
Así es el trato legal que se ha establecido entre los hombres para resolver este tipo de situaciones y
llegar de manera justa ha esclarecer un suceso. Pero el trato de los humanos hacia Dios en casos
problemáticos es diferente. Nos olvidamos de investigar a fondo, de analizar las pruebas,
descartamos por completo toda evidencia y en cada situación tenemos rápidamente la sentencia
¿Donde está Dios que esto sucede? ¿Si es verdad que existe, no lo entiendo? ¿Cómo se puede decir que es
un Dios de amor?
Los invito a analizar conmigo, a que formen parte del jurado y recibamos la evidencia fiel
existente en un juicio entre Dios y los hombres para definir un verdadero culpable.
¿Se atreve?
DESARROLLO
Para tratar de no errar en este proceso, comencemos nuestro peritaje conociendo a ambas partes
en conflicto:
DIOS: Es soberano, le pertenece todo lo que existe porque fue creado por Él; no tiene límites. Fue
quien creó al hombre y tuvo la iniciativa de establecer una relación con él.
LOS HOMBRES: Son seres creados por Dios, limitados a las leyes tanto naturales como
espirituales. No pueden ver ni conocer todo. Están caídos, desformados moralmente en
comparación al plan original de cómo Dios los concibió.
1. Su comienzo en la tierra (GEN 2:15-18)
Dios creó al hombre y lo colocó en un lugar de su propiedad (de Dios); luego le expuso claramente
cual era su función. No le guardó ningún secreto, sino que le declaró todo lo que le podría
acontecer, tanto el bien como el mal. El uno para que participara del por experiencia (el bien) y
el otro para que lo conociera de referencia (el mal) y supiera la consecuencia que le podría traer.
El hombre tuvo conocimiento de lo que era imprescindible para su existencia. ¿Qué hizo?
“La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable
para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él
comió” (GEN 3: 6) (NVI)
Resultado: (GEN 3: 14-19) Maldición, enemistad, muertes, dolores y trabajo angustioso, son pura
responsabilidad de los hombres por desobedientes, por egoístas e irresponsables.
2. Estando en una tierra bajo maldición
Se produce entonces una nueva relación entre Dios y los hombres. La iniciativa de restauración
vuelve a estar de parte del creador. Su corazón se conmovió a misericordia a causa del
padecimiento de sus criaturas. Escogió un pueblo para sí descendientes de su siervo Abraham que
le sirvió de corazón y con fe. Dios cumple en los Hebreos lo que le prometió a su padre, y en su
fidelidad los saca de Egipto después de 400 años de esclavitud y trabajos forzados. A estos también
se les instruye un camino a seguir
“Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la
muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus
descendientes. Ama al SEÑOR tu Dios, obedécelo y sé fiel a él, porque de él depende tu vida, y por él
vivirás mucho tiempo en el territorio que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob”
(DEUT 30:19-20) (NVI)
Se citan testigos de este nuevo pacto para que se cumplan estrictamente los acuerdos, de no
cumplirse, quedarían aclarados los responsables. ¿Qué sucedió?
Resultado: (JUECES 2:1-3) (11-12) Problemas, guerras, llantos y lamentos, vuelven a ser
responsabilidad de los hombres.
3. Tiempos más cercanos
Dios, sin duda, con tremenda paciencia y misericordia vuelve a tener la iniciativa para que los
hombres puedan vivir junto a Él y disfruten de sus beneficios. Para que los seres humanos tengan
más claridad ahora actúa con poder evidente, demostrando que realmente lo que quiere es el bien
para nosotros. Para ello se dispuso a hacer algo tremendo:
“Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no
se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo,
sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está
condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios” (JUAN 3:16-18) (NVI)
Esto solo lo puede hacer un Dios que su esencia sea todo amor. Se despojó de su condición de Rey
y tomó forma de siervo, se hizo semejante a sus criaturas, ¿Para qué? Para que alcancemos vida a
su lado. ¿Qué hizo el hombre?
Resultado: (HECH 2:22-23) Se envaneció tanto el ser humano, que quiso eliminar la salida que se
le había dado ¿Se le ocurriría a un enfermo a muerte romper la medicina que lo podría curar?
Pues si se les ocurrió a los hombres. Crucificaron a quién vino a traerle paz y amor, cogió la
bendición de Dios y lo hicieron maldición colgándolo en un madero como a un malhechor.
Los hombres siempre han tenido la tendencia ante Dios de escoger la peor parte para sí mismos; la
necesidad, la escasees, los homicidios, y después simplemente acusan a Dios de no haber cumplido
su parte. Pero ahora estamos ante un jurado justo que tiene la responsabilidad de dictar una
sentencia correcta. Después de analizada toda esta evidencia por la actividad de ambas partes
¿Cuál es tu sentencia? ¿De quién es la culpa?
EL HOMBRE ES ROTUNDAMENTE CULPABLE, ¿verdad?. Todo lo malo que le está
sucediendo es consecuencia de su comportamiento egoísta dominado por el mal. No nos han
dejado otra posibilidad de sentencia, la evidencia es abrumadora.
CONCLUSIÓN
Lo único bueno que nos deja esperanza en todo este asunto, es que del otro lado del problema está
Dios, el único que nos puede brindar amor, comprensión, ternura. Ese que todavía nos da una
oportunidad para que escapemos de tanta maldad que nos asecha. Él lo controla todo desde la
eternidad. Ejemplos nos sobran para mostrar la inocencia de Dios; pero la pregunta es:
¿Qué nos puede suceder ahora?
El Señor vendrá un día para consumar el fin de los tiempos porque ha prometido que eliminará
todo mal que ha cubierto la tierra. Para escapar de eso, aun dentro de su gracia, nos muestra la
salida
“A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi
Padre que está en el cielo. Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también
lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo” (MAT 10:32-33) (NVI)
Lo generoso y más asombroso del Rey es que una y otra vez nos muestra el camino mucho más
claro, para que cada uno tenga pleno conocimiento de como se puede salvar. Es función nuestra
escoger la correcta para no ser hallados nuevamente culpables y no terminar en el lugar destinado
para los que practican la maldad, ¿Qué decides tu?

