Deberiamos crecer o no como iglesia
TEMA: ESTADO DE UNA IGLESIA
TEXTO: (JUAN 15: 1-8, 16)
que tienen vida deben crecer por si solas sin tener que esforzarnos para hacerlas
desarrollar. Eso está en su naturaleza si es que se encuentra sano. Si un organismo viviente
no crece es porque algo anda mal, posiblemente una enfermedad. Esto es producido por un
desequilibrio que altera sus funciones normales. Enfermedad es:
Alteración más o menos grave de la salud.
Anormalidad que daña el funcionamiento de un organismo, una institución, un
grupo, etc.
Con la iglesia puede suceder lo mismo: “somos el cuerpo del Dios viviente” y estamos
llamados a crecer. En muchas congregaciones está dominando un pensamiento que dice:
“Dios no nos ha llamado a ser exitosos, todo lo que espera de nosotros es fidelidad”
Esta afirmación es verdad solo en parte. Dios espera tanto fidelidad como productividad.
Esto es también algo muy importante.
(Leer el texto principal)
Notemos juntos que:
1. Toda rama que no lleve fruto será cortada (vs. 2)
2. La que produce fruto será podada con el objetivo de que lleve mucho más fruto (vs. 2)
3. El que permanece en Jesús como el quiere dará automáticamente mucho fruto (vs. 5)
4. El Padre es glorificado cuando llevamos mucho fruto (vs. 8)
5. Llevar fruto es una manera de demostrar que somos sus discípulos (vs. 8)
6. Fuimos escogidos para dar fruto y que este permanezca (vs. 16)
Además esta es una idea que Dios nos revela a través de todo el nuevo testamento.
A Dios le agrada que seamos fructíferos (COL 1: 10)
La nación de Israel perdió sus privilegios por no llevar frutos (MAT 21:33 45)
Jesús reservó su juicio más severo para el árbol que no dio fruto (MAT 21: 18-20)
Creo que ya va siendo tiempo que cambie esta opinión dentro de la Iglesia de Cristo.
Generalmente definimos la fidelidad en términos de creencias. Pensamos que si
mantenemos ciertos patrones somos fieles, pero las palabras de Jesús significan más que
eso. Él definió la fidelidad en términos de comportamiento, es decir, estar dispuestos a
correr riesgos con el fin de dar frutos. El ejemplo más claro es la parábola de los talentos.
(MAT 25: 14-30)
Los siervos que duplicaron sus talentos fueron llamados buenos y fieles. Ellos habían
probado su fidelidad corriendo riesgos que produjeron frutos y fueron recompensados por
su Señor siendo puestos en lo mucho. Sin embargo, al que no produjo ningún fruto fue
nombrado como siervo malo y negligente e inútil y como resultado fue echado en las
tinieblas de afuera; donde será el lloro y el crujir de dientes
Muchas veces decimos: Prefiero solo 5 fieles a tener 100 y que la mayoría sea inconstante.
Quiero que sepan que les acompaño en esa idea, pero si verdaderamente los cinco son
fieles(al Señor antes que nada) lo más natural es que nos traigan más al grupo, cumpliendo así
con los mandamientos de nuestro Jesús. . Dios está esperando obtener tanto calidad como
cantidad. Si es que realmente tenemos calidad, esto debe conducirnos automáticamente a la
cantidad, sino, no funcionan ninguna de las dos. Aclarando un poco más estos términos, la
palabra Éxito significa:
Resultado feliz de un negocio, actuación, proceso, etc.
Buena aceptación que tiene alguien o algo.
¿No espera Dios que tengamos un resultado feliz como iglesia?
¿O que su iglesia tenga una buena reputación en el medio donde se desenvuelve?
¿No se nos comisionó a llevar el evangelio a toda criatura, bautizarlos y enseñarlos?
También debemos aclarar, y enfáticamente, que para que una iglesia se considere exitosa
no tiene que ver sola ni necesariamente con los números, es decir, la cantidad de miembros
o participantes. Esto es algo que tiene que ver con su salud. Una de las maneras más
eficaces de medirlo son el cumplimiento de la gran comisión y el cumplimiento del gran
mandamiento. Esto es:
1. “Amando al Señor su Dios con todo su corazón, con toda su alma y con toda su
mente” (MAT. 22: 37)
2. “Yendo predicando el evangelio y haciendo discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles
que guarden todas las cosas que se nos ha mandado” (MAT. 28: 19-20)
La iglesia que no cumpla con la adoración y con la gran comisión está fracasando y por lo
tanto enferma.
La salud de una iglesia tiene que ver con un crecimiento multidimensional enfocado en:
Amor: A través del compañerismo y la comunión. Demostrado un fluir de perdón
entre los hermanos y corazones dadivosos.
Profundidad: A través del discipulado. La iglesia debe preparar a los miembros para
que estén en condiciones de dar continuidad al trabajo.
Fuerza: A través de una relación personal e íntima con Dios. Una iglesia debe
demostrar pasión por su Señor y Rey colocándolo como la prioridad número uno.
Amplitud: A través de los diferentes ministerios. Debe propagarse de manera que
tenga un crecimiento en toda área de trabajo.
Tamaño: A través del evangelismo. Comunicar las buenas nuevas tiene que estar
latente en el corazón de la iglesia de Cristo.
La primera iglesia cristiana en Jerusalén es un ejemplo fiel de salud y crecimiento en todas
estas direcciones (HCH 2: 42-47) Esto trae siempre como resultado que El Señor añadía
cada día a su iglesia los que habían de ser salvos. Cumpliéndose esto en su menor parte, es
decir, uno por día, anualmente la iglesia de Jerusalén recibía 365 personas.
Ellos sobrepasaron ampliamente porque con un solo sermón de Pedro se convirtieron
3000 y luego 5000. Este es el resultado de una iglesia saludable, equilibrada y con una
misión clara.
CONCLUSIONES
Finalizando, la iglesia debe tener multiplicación para demostrar la salud y la prosperidad
del evangelio y de la presencia del Señor como fuente de su vida. Pero este éxito no se mide
ni se compara en que si una iglesia es mayor que otra, sino en llevar la mayor cantidad de
fruto posible de acuerdo a los dones, talentos y oportunidades entregadas a cada uno.
Algunos de los frutos que se esperan de una iglesia son:
Arrepentimiento (MAT 3: 8)
Practicar la verdad (MAT 7: 16-21)
Oraciones y sus contestaciones (JUAN 15: 7-8)
Ofrendas materiales (ROM 15: 28)
Un carácter parecido al de Cristo (ROM 8: 29)
Ganar incrédulos para Cristo (ROM 1: 13)
Alabanza y Adoración (HEB 13: 15)
El fruto del Espíritu (GAL 5: 22-23)
Fidelidad representa estar dispuestos a correr riesgos con tal de producir los frutos
esperados por nuestro Jesús. Es ponerle a Él y a su palabra por encima de todo y de todos.
Si no cumplimos con esto es que tal ves estemos necesitamos fe. Si nuestros ministerios no
requieren de fe, entonces no estamos siendo nada fieles porque “sin fe es imposible agradar
a Dios”
¡Esforcémonos por entregarle al Señor lo máximo de nosotros y de nuestros servicios!

