Devoción (Parte 2)

DEVOCIÓN: La mejor manera de vivir la fe (Segunda parte)

2. DEVICIÓN: Un elemento en la verdadera adoración
-Hemos entendido que Dios está buscando adoradores,
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en
verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (JUAN 4: 23)
¿Y es que acaso Dios no puede crearlos, o forzarnos para que lo seamos?
-Juan el bautista, de quien Jesús dijo que no hay mayor profeta que él, habló claramente:
“y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que
Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras” (MAT 3: 9)
-Y el Arcángel Gabriel le dijo a María la madre de Jesús: “porque nada hay imposible para Dios”
(LUC 1: 37)
-Pero si Dios nos forzara, aunque tiene todo el derecho, ya entonces no sería su amor de la
manera en que se nos ha revelado desde el principio, ni la adoración una respuesta amorosa del
corazón del hombre. Se nos ha regalado en Jesucristo un nuevo corazón, semejante al suyo, para
que respondamos de igual manera a sus acciones a nuestro favor; ya “que siendo aún pecadores, a
su tiempo Cristo murió por nosotros” (ROM 5: 8)

2.1 Prioridad de la devoción

-Hemos visto que la devoción es una práctica “no obligatoria” una inclinación especial para hacer
la voluntad de Dios; pero,
¿Dios la ha establecido con algún nivel de prioridad para todos los creyentes, o es solamente para
cierto tipo de personas?
-Moisés fue uno de los líderes más sobresalientes del pueblo de Dios, de él dice la escritura que
“conoció al Señor cara a cara” su devoción a Jehová nadie la pone en duda. Diríamos: Claro, si
tenía que guiar a millones de hijos de Dios, pero cuando el Señor decidió que se terminara su obra
en esta tierra, él como buen líder que fue le comunicó a los otros la voluntad de Dios para sus
vidas y les reveló la clave de su liderazgo efectivo.
(DEUT 30: 10-20)
(vs. 10) → Hay que entregarse de todo corazón y mente.
(vs. 11-14) → No es algo demasiado difícil como para que no lo cumplamos.
(vs. 16) → A través de la devoción a Dios, quiere multiplicarnos en bendición.
(vs. 17-18) → Alejarnos del Señor, descuidar nuestra entrega nos puede costar bastante.
(vs. 19) → Él nos pone los caminos delante pero la decisión es nuestra. Deberíamos atender a
nuestra decisión porque de ella también dependerá el futuro de nuestra descendencia.
(vs. 20) → Es su voluntad que escojamos la vida, y esta es en entrega, amándole y siguiéndole de
todo corazón

2.2 La opinión de Jesús al respecto

-En una ocasión el Señor fue confrontado por un grupo de Fariseos. Aunque esto le ocurría con
bastante frecuencia, esa vez vino uno de los llamados “interpretes de la ley” alguien que tenía un
conocimiento avanzado de las escrituras, y le hizo una pregunta comprometedora y tentadora
(MAT 22: 34-36) Jesús le respondió tranquilamente:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y
grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos
mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas” (MAT 22: 37-40)
-Así como la pregunta tenía una intención, la respuesta de Cristo llevó también un mensaje
->Le preguntaron en singular “el gran mandamiento” y les respondió en plural con “dos
mandamientos”
->No solo le respondió su pregunta, sino que le argumentó que en esos estaban resumidos
la ley y los profetas:
¿Profundo verdad? ¿Y qué incluye este mandamiento?
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”
-Esto supone una entrega de todo lo que gobierna nuestro ser. Bien pudiéramos interpretar la
opinión de Jesús: “Te entregarás al Señor tu Dios con todo tu ser en devoción”

2.3 La devoción es una entrega profunda en Adoración

-Esta inclinación voluntaria es algo profundo; realizarlo nos llevaría a cumplir con toda la
porción de mandamientos y preceptos incluidos en la ley y los profetas. Como es algo tan
abarcador, Dios mismo nos recomienda:

a) Amarle con todo el corazón

-El corazón es el centro de la personalidad del ser humano, la escritura demuestra
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida” (PROV 4: 23)
-Lo que la Biblia enseña acerca del corazón incluye la conciencia, la voluntad, los deseos,
sentimientos y mucho más que eso. Si pudiéramos ver estos aspectos juntos estaríamos en
condiciones de ver al hombre de la misma manera que Dios lo ve
“Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo
generoso; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los
pensamientos” (1 CRON 28: 9)
-En virtud de eso, Dios decidió hacer algo para nuestro bien, algo que nos pusiera en la
capacidad de cumplir con sus expectativas
“Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el
corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que
andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” (EZE 36: 26-27)
-Ese inmenso regalo él espera que se lo entreguemos en adoración.

b) Amarle con toda nuestra alma

-Nuestra alma está compuesta por nuestra mente, nuestra voluntad y nuestras emociones. El
hombre valora cada situación y llega a sus propias conclusiones basado en las emociones que
tenga, lo que tiene almacenado en su mente, o la combinación de ambos. Esta es la función del
alma. El Señor también recomienda hacer algo con ella:
“Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser—espíritu, alma y cuerpo—
sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 TES 5: 23)
-Él quiere santificar nuestra alma. No hay otra cosa que podamos hacer que entregársela para
que sea él quien la use, debemos dársela en devoción.

c) Amarle con toda nuestra mente

-La mente es la habitación de nuestro pensamiento y está estrechamente ligada con nuestra
alma y corazón; pues es allí donde se procesa la información que luego expresará nuestra
voluntad. Dios desea hacer algo también con ella
“¡Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino,
según el fruto de sus obras!” (JER 17: 10)
-Él está constantemente buscando algo dentro y analizando el fruto que de allí sale. Desea que
la entreguemos de manera voluntaria para que se cumplan sus propósitos en nosotros. Si nos
decidimos por dársela, recibimos un inmenso regalo a cambio (1 COR 2: 16)
-Para adorar a Dios la devoción es un elemento necesario
“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (JUAN 4: 24)
-En Espíritu puede representar la parte de Dios que está en nosotros provocando el deseo de
inclinarnos a él, y en verdad es la respuesta voluntaria y consciente de nuestra parte, conforme a
la palabra divina yen respuesta a tan inmenso amor.