Un encuentro personal con Dios (parte 2)

UN ENCUENTRO PERSONAL CON DIOS (2)
TEXTO: (SALM 101: 2ª)

¿No sería bueno para nosotros llegar a entender el camino de Dios correctamente y su voluntad para
nuestras vidas?

¡Claro que sí! Indudablemente quien haya podido entender la respuesta a esta pregunta

estará gozando de una perfecta paz y avanzando positivamente en este camino que hemos
decidido tomar. Quien no la ha encontrado aún, es presa fácil de las dudas, la incertidumbre y
del desánimo. Pero ninguna razón para entristecernos, la palabra de Dios es nuestra ayuda en
cada situación (Leer es texto)

-Esta es la conclusión que el Espíritu de Dios puso en el corazón de alguien que supo

experimentar la respuesta de a esta pregunta para su vida. La escritura aporta un dato que
hizo de David un rey diferente a todos los demás que rigieron sobre Israel; algo que provocó
que alcanzara todas las promesas que se derramaron en sus días y que aún proveyera para su
descendencia:
“Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta
años. Quitado este, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: “He
hallado a David, hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”
(HCH 13: 21-22)

-Ser conforme al corazón de Dios significa cumplir con la voluntad de Dios de manera que

alegre su corazón. Este es el tipo de personas que el Señor usa como siervos para mostrar a
través de ellos su grandeza y su fidelidad. Personajes como estos se encuentran en la Biblia y
a lo largo de toda la historia de la iglesia de Jesucristo, aún en nuestros tiempos. Cada uno de
ellos ha tenido una característica en común: “Tuvieron encuentros personales con Dios”
¿Quieres que Dios también te use con poder al igual que ellos en medio de tu generación?

PARA SER USADOS CON PODER DEBEMOS TENER UN ENCUENTRO CON DIOS


-Hay un siervo de Dios que marca un poco la diferencia en cuanto a la obra que realizó la

primera iglesia de Cristo. Alguien que el Señor usó para transformar y estremecer la mayor
parte del mundo conocido en su época: El Apóstol Pablo. Analicemos juntos que sucedió con
su vida.
(HCH 9: 1-19)
(vs. 1-2) Saulo creía en el Dios de Abraham y amaba su palabra. El no era un creyente tibio,
sino que su celo por la fe que profesaba lo llevó a perseguir a todo aquel que se atreviera a
contradecirla. Pero en este amor por el Dios todopoderoso le faltaba algo esencial: No andaba
por el camino correcto para llegar a él, ni sabía cual era la voluntad concreta del Señor para su con
su vida. Pero el Rey de reyes tenía un propósito en su corazón para Saulo, y en su amor por él,
se dispuso a ayudarlo.

(vs. 3-5) Esto afirma lo que ya vimos en el estudio anterior. Dios quiere que nos encontremos

con él y para eso él siempre toma la iniciativa. Aunque Saulo de Tarso creía en Dios Padre y
estaba supuestamente trabajando en su obra, realmente no le conocía.
-Jesús le habló a Saulo preguntándole: ¿Porqué me persigues? Entonces él totalmente
impresionado pregunta ¿Quién eres Señor? Eso es algo que solo confirmaremos en un
encuentro personal con él. Conocer su palabra no resulta suficiente. Por ejemplo, la Biblia
dice de Job que “Era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (JOB 1: 1)
y luego al final, después de que el Señor se le apareciera le encontramos confesando:
“Escucha, te ruego, y hablaré. Te preguntaré y tú me enseñarás. De oídas te conocía, mas
ahora mis ojos te ven. Por eso me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza” (JOB 42: 4-6)

-De él se decía que era perfecto y recto, pero Dios tiene cosas más profundas guardadas y

estas son demasiado maravillosas. Son cosas que solo se experimentan cuando estamos en su
presencia. Para nosotros también hay tremendas cosas guardadas (1 COR 2: 9)

-Cuando Saulo se encuentra con el Señor en persona, se le hace notar sus errores. Con esto

Dios persigue provocar en nosotros un arrepentimiento. Esa es la obra del Espíritu Santo
(JUAN 16: 7) para traernos libertad. Al igual que a Moisés, el Señor se le revela de manera
indiscutible, tanto, que Saulo reconoció directamente su señorío y calló en tierra. De igual
manera cuando nos vamos a encontrar con él tenemos que reconocer su grandeza. Eso
demostrará nuestra actitud de humillación, por eso David escribió "Los sacrificios de Dios son el
espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (SALM 51: 17)
solo así nunca seremos rechazados de su grata presencia.

(vs. 6) El Señor comienza pues a trabajar en su vida. Esto produjo un temor de Dios y una

completa rendición que le dejó escuchar la voz de Dios y le provocó un hambre por saber la
voluntad del creador para su vida.

(vs. 7) Cuando alguien tiene un encuentro personal con Dios, sin duda provocará un efecto en

la vida de los demás. Los demás que andaban con Pablo, aunque estaban en el lugar, solo le
pudieron escuchar pero no le pudieron ver; fue algo que solo Saulo pudo experimentar. Esto
estuvo determinado por lo que tenían albergado en sus corazones. La escritura nos habla del
celo de Pablo por las cosas de Dios, su deseo de servirle y hacer su voluntad, aún cuando no
estaba en el rumbo correcto. De los demás solo se nos dice que le llevaron y le dejaron en la
ciudad, sin mostrar interés alguno por lo que aconteció. Eran simples guardias que hacían lo
que se les mandaba. Y para encontrarse con Dios el hambre por él debe ser manifiesto. El Rey
David sabia claramente de esto:
“¡Dios, Dios mío eres tú! ¡De madrugada te buscaré! Mi alma tiene sed de ti, mi carne te
anhela en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te
he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabarán”
(SALM 63: 1-3)

(vs. 8-9) Saulo mostró disposición para ir a donde el Señor le había ordenado, pero al levantarse

abrió los ojos, pero no veía a nadie. Sus ojos le eran útiles para lo que se dedicaba. Él tenía un
permiso para todo aquel que hallara que siguiera el camino de Jesús tomarlo preso. Para eso
necesitaba su visión, así reconocía si hacían lo correcto o no. Ahora el Señor mismo empezó a
trabajar en su vida y le retiró la visión, su instrumento de trabajo. Es que para realizar la obra
del Señor tenemos que cambiar, ha de realizarse con las cosas y los métodos de Dios. Saulo
recibiría después la visión (vs. 18) pero ya era la que Dios en su gracia le otorgó.

-Aquí vemos el proceso de la transformación de su vida, ya no le serviría a Dios con lo que él

podía, sino con lo que Dios le dio. Ya vería las cosas con visión humana, sino con una
espiritual. Él mismo ya sería reconocido por Pablo y no por Saulo como le llamaban antes,
esto es otro punto que nos habla de la transformación de su vida y de su servicio a Dios.

-También debemos notar la ayuda de los demás. Debemos mostrarnos lo suficientemente

humildes y valorar la ayuda que otros representan, el trabajo de Dios es en unidad.

-Estuvo tres días sin comer ni beber. El ayuno y la oración son acciones importantes que nos

ayudarán a menguar delante de Dios, creciendo él en nosotros. Esto representa limitar o
relegar a nuestra carne a un segundo plano para darle la prioridad a las cosas del Espíritu. Un
ministerio efectivo está identificado con esto. Tenemos el ejemplo de Cristo:
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Después de
haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. Se le acercó el tentador y le dijo: Si
eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: “No
solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (MAT 4: 1-4)
-Este tiempo también le enseñó a Saulo a saber esperar en Dios. Me puedo imaginar al Apóstol
esperando una respuesta de Dios. Cualquiera que tocara la puerta le preguntaría
¿Te llamas Ananías? Porque Dios le había revelado que un varón llamado así le ponía las
manos encima y recobraría la vista; al mismo tiempo le diría la misión encomendada por Dios
(vs. 12)

(vs. 10-14) Aquí vemos como Dios prepara el camino para que se cumpla su voluntad. Él

comisionó a otro de sus siervos para que a través de su ministerio bendijera a los demás.
Cristo se esfuerza en que entendamos que el ayudarnos los unos a los otros tiene un papel
fundamental en su reino. Dispuso de Ananías dándole una misión, ¿Y de qué manera lo hizo?
¡Teniendo Ananías también un encuentro con Dios!. Solo así fue capaz de reconocer que iría a
cumplir el plan de su Señor. Él dudó de llevar a cabo lo que le pedían razonando
humanamente, para él no tenía sentido. Cuando el Señor le mostró y dio su palabra, entonces
su siervo se dispuso a realizar esta función. Esta enseñanza nos afirma nuestro criterio:
¡Teniendo un encuentro personal con Dios también ayudamos a que cambien los demás!
(vs. 15-19) Ananías fue obediente a transmitió la palabra del Señor tal y como se le había
indicado. Se puso de manifiesto el trabajo en equipo, él fue la respuesta de Dios a las
oraciones del hermano. A veces somos portadores de palabras como estas. Llevaban
bendición porque comunicaban que Cristo había escogido a Saulo como instrumento, pero
también le era necesario padecer por el nombre de Jesús. Aunque a veces son incómodas, las
palabras de Dios deben ser dichas tal como la recibimos. De igual manera nos es necesario
conocer y demostrar hasta que punto estamos dispuestos a entregarnos por la causa del
Señor. Ser su discípulo nos costará todo (MAT 19: 16-22) (LUC 9: 23)

-El futuro Apóstol no solo recibió la vista de Dios, sino algo muy importante para llevar un

ministerio efectivo: ¡Ser llenos con el Espíritu Santo! Las cosas de Dios han de hacerse y
discernirse espiritualmente. Él es Espíritu y su reino no es de este mundo. Para servirle como
instrumentos vivos y eficaces, tenemos que dejarnos realmente sumergir en el río del Espíritu
de Dios. (EZE 47: 1-9) Aclara en el vs. 9 que “todo ser viviente que nadare por el río vivirá” para
llevar una vida llena de vitalidad, de poder y de victoria, tenemos que entrar por completo en
el río de Dios para dejarnos guiar por él.

-Debemos también confiar en Dios y en su palabra. Lo que Saulo vio en visión y lo que Ananías

le comunicó se realizó. Recibió la vista y se levantó. El Señor no nos quiere tirados en un
rincón, él quiere alentarnos y levantarnos. Luego se bautizó en agua, lo que habla de nuestra
identificación con la causa de Cristo. Esto marca nuestra disposición al evangelio y lo que
realmente representa para nosotros.

-Después de su encuentro con Dios pasó unos días con los discípulos. La comunión con otros

hermanos está implícita en la voluntad del Señor. Allí contagiamos a otros con las cosas de
Dios, les contamos la tremenda experiencia que es tener un encuentro personal con Jesús y
les despertamos el deseo de que también suceda esto en sus vidas.

-Cada uno de nosotros está llamado a esta experiencia en el lugar santísimo. Nos han

escogido para ser instrumentos útiles y vivos en las manos de Dios, Él no se propuso tener
hijos mediocres, no fue para eso que decidió mostrarnos su gloria, no fue para eso que Jesús
sufrió aquella dolorosa cruz haciéndonos partícipes de tan grandísimas y bellísimas promesas
(2 PED 1: 3-4) Cristo mismo nos propone:
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará; y aun
mayores hará, porque yo voy al Padre” (JUAN 14: 12)

¿Crees en Jesús?

-Entonces también puedes ser un instrumento de esta magnitud. Solo que tienes que
decidirte a menguar para que él crezca, eso se logrará cuando tengas a menudo un
¡Encuentro personal con Dios!