10 | 03 | 2010
La cosecha empieza con la siembra
TEMA: COMO OCUPARCE DEL FUTURO
TEXTO: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el
que siembra generosamente, generosamente también segará” (2 COR. 9:6) (RV)
LA COSECHA EMPIEZA CON LA SIEMBRA

INTRODUCCIÓN

Nuestro título y el texto principal pueden llevar nuestras mentes a la agricultura. Aunque no
existen dudas de que Dios ha provisto en su palabra la solución para cada una de las esferas de
nuestras vidas, no pretendemos hablar de los cultivos de la tierra; aunque si usaremos un
principio muy vinculado con esta para ver la enseñanza y validez que tiene en nuestro andar
diario.
Cuando sucede una catástrofe o entramos en tiempos de necesidad o escasez, no falta quien
pregunte: ¿Donde está Dios? ¿Como si hablan tan bien de El permite que me suceda esto? Ese Dios de
amor y misericordia sin duda tiene el control de todo y aún está mostrando a los hombres que los
quiere guiar. Sucede que tenemos que tomar nuestra parte aprendiendo de su palabra y
poniéndola en acción.

DESARROLLO

Vamos a demostrar con varios ejemplos como se cumple esta palabra de sembrar y cosechar en
el ser humano.

1. ADAN

“15Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y
lo cuidara. 16Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás
comer; 17pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que
de él comas, ciertamente morirás” (GEN 2:15-17) (RV)
El creador lo puso sobre todo en la tierra, pero su libertad estaba puesta en juego con relación a
su obediente a la palabra que se le había comunicado. De no hacerlo ya tenía de antemano
conocimiento de lo que le sucedería ¡Moriría! El primer hombre fue desobediente y sembró en su
vida rebeldía, pecado y separación de los designios de Dios.
¿Qué cosechó?
Todo quedó bajo maldición, lo que debería producir alimento para él ahora le daría espinos y
abrojos. También cosechó en su descendencia el fruto de su desobediencia
“Caín dijo a su hermano Abel: «Salgamos al campo» Y aconteció que estando ellos en el
campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató” (GEN 4:8 (RV)
Su primer hijo fue el primer asesino. Actuó con rebeldía a las cosas de Dios. Todavía hoy
se recogen los frutos desastrosos de nuestros primeros padres, todos nacen en un estado de
muerte espiritual separados de la gloria y la justicia Dios.

2. LOT

“ 1Jehová había dicho a Abram: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre,
a la tierra que te mostraré. 2Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu
nombre y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan
maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra»
Se fue Abram, como Jehová le dijo, y con él marchó Lot. Tenía Abram setenta y cinco años
de edad cuando salió de Harán” (GEN 12:1-4) (RV)
Este personaje era sobrino de Abram. Cuando Jehová llamó a su tío a dejar su tierra y su
parentela prometiéndole bendición, este decidió llevarle consigo. Pasaron juntos por la tierra de
Canaán y en un tiempo de dura sequía descendieron a Egipto. Producto de la bendición de Dios
sobre Abram ambos fueron prosperados, tanto, que a su regreso a tierras cananeas el territorio
no era suficiente para las pertenencias de ambos y surgieron problemas entre sus pastores.
Su tío le dijo:
“ 8Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos ni entre mis pastores y
los tuyos, porque somos hermanos. 9¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te
apartes de mí. Si vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si a la mano derecha, yo iré a la
izquierda” (GEN 13:8-9) (RV)

La decisión de Lot fue:

“ 10Alzó Lot sus ojos y vio toda la llanura del Jordán, toda ella era de riego, como el huerto
de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que Jehová destruyera
Sodoma y Gomorra. 11Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; se fue, pues,
Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro” (vs. 10-11)
Lot no fue nada consecuente a la fidelidad y el amor brindado por el padre de la fe. Levantó sus
ojos y vio tierra fértil, pastos hermosos para sus ganados, prosperidad, riquezas, y lo escogió para
si. Así la Biblia nos dice que fue extendiendo sus tiendas hasta llegar a Gomorra,
¿Hacia donde habían llevado a Lot sus deseos?
“Pero los habitantes de Sodoma eran malos y cometían horribles pecados contra Jehová”
(GEN 13:13) (RV)
Esta fue su siembra y en un ambiente de pecado y corrupción creció su familia. Lugar alejado
completamente de la voluntad de Dios. Llevado por la ambición desembarcó en una ciudad
pagana entregada a todo tipo de abominaciones, entre las que sobresalían depravaciones sexuales
de todo tipo.
¿Cual fue su cosecha?
Dios decidió destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra por la magnitud de sus pecados. Esto
se lo comunicó a su siervo Abram que, a pesar de la conducta desleal de su sobrino, intercede a
favor de este y el Señor atendió su oración. Lot es sacado de en medio del desastre y fue a
refugiarse junto a sus hijas en una cueva (su mujer pereció en el camino por desobediente) y sucedió
que...
“ 30Pero Lot subió de Zoar y habitó en el monte, junto a sus dos hijas, porque tuvo miedo de
quedarse en Zoar. Él y sus dos hijas habitaron en una cueva. 31Entonces la mayor dijo a la
menor: Nuestro padre es viejo y no queda hombre en la tierra que se una a nosotras,
conforme a la costumbre de toda la tierra. 32Ven, demos a beber vino a nuestro padre;
durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia. 33Dieron a beber vino a
su padre aquella noche, y entró la mayor y durmió con su padre; pero él no sintió cuándo
se acostó ella ni cuándo se levantó. 34Al día siguiente dijo la mayor a la menor: Yo dormí la
noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra tú y duerme
con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia. 35Dieron, pues, a beber vino
a su padre también aquella noche, y se levantó la menor y durmió con él; pero él no echó
de ver cuándo se acostó ella ni cuándo se levantó. 36Las dos hijas de Lot concibieron de su
padre” (GEN 19:30-36) (RV)
Sus hijas eran mujeres sin fe y sin confianza en el creador del Universo. Vieron la situación
desde el punto de vista carnal, pensando que aquella catástrofe había exterminado a todos los
hombres de la tierra; ¿Qué idea se les ocurrió rápidamente? Embriagar a su padre y acostarse
ambas con el. ¿Acaso no era esto lo normal en el ambiente en el que las había criado su padre?
El hombre que una vez fuera próspero junto a su tío, ahora termina sus días en una cueva
pasando por el bochorno de ser el padre de los hijos de sus hijas, un acto doloroso de incesto.

3. JACOB

“ 1 Aconteció que cuando Isaac envejeció y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista,
llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: ¡Hijo mío! Él respondió: Aquí estoy. 2Ya soy viejo—
dijo Isaac—y no sé el día de mi muerte. 3Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y
sal al campo a cazarme algo. 4Hazme un guisado como a mí me gusta; tráemelo y comeré,
para que yo te bendiga antes que muera. 5Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba
a su hijo Esaú; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer. 6Entonces
Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: Mira, yo he oído a tu padre, que hablaba con tu
hermano Esaú diciendo: 7«Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma y te bendiga en
presencia de Jehová antes que me muera». 8Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo
que te mando. 9Ve ahora al ganado y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y
haré con ellos un guisado para tu padre, como a él le gusta. 10Tú lo llevarás a tu padre, y él
comerá, para que te bendiga antes de su muerte. 11Pero Jacob dijo a Rebeca, su madre: Mi
hermano Esaú es hombre velloso, y yo lampiño. 12Quizá me palpará mi padre; me tendrá
entonces por burlador y traeré sobre mí maldición y no bendición. 13Su madre respondió:
Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz: vé y tráemelos.
14 Entonces él fue, los tomó y los trajo a su madre, y su madre hizo un guisado como a su
padre le gustaba” (GEN 27: 1-14) (RV)
Jacob fue de los patriarcas bien conocidos; padre de las doce tribus de Israel. Era el hermano
gemelo de Esaú que era el primogénito de su padre. Esta condición favorecía a su hermano con el
privilegio de la bendición paternal y una doble porción de lo que le correspondía por herencia a
cada hijo. Pero Jacob se movilizó algo al respecto con la ayuda de su madre.
“ 15Después tomó Rebeca los vestidos de Esaú, su hijo mayor, los más preciosos que ella
tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor. 16Luego, con las pieles de los cabritos, cubrió
sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, 17y puso el guisado y el pan que
había preparado en manos de su hijo Jacob. 18Entonces este fue a su padre y dijo: Padre
mío. Isaac respondió: —Aquí estoy, ¿quién eres tú, hijo mío? 19—Yo soy Esaú tu
primogénito—respondió Jacob—. He hecho como me dijiste. Levántate ahora, siéntate y
come de mi caza, para que me bendigas. 20Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la
hallaste tan pronto, hijo mío? Jacob respondió: Porque Jehová, tu Dios, hizo que la
encontrara delante de mí” (vs. 18-29)

Se pudiera decir “Luchó la bendición a toda costa” pero se valió de un método que no le agrada

a Dios en nada; la mentira. Engañó a su padre sin remordimiento alguno a su conducta (vs. 12)
solo le interesaba que sucedería con él, lo demás le daba igual. Recibió la bendición, pero sembró
egoísmo y falsedad en su vida.
¿Cual fue la cosecha de Jacob?
“ 16 Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.
17 Los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y hermoso parecer.
18 Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel, tu hija menor. 19Labán
respondió: Mejor es dártela a ti que a otro hombre; quédate conmigo. 20Así sirvió Jacob
siete años por Raquel; y le parecieron como pocos días, porque la amaba”
(GEN 29:16-20) (RV)

Esto fue lo acordado con su suegro, pero sucedió otra cosa

“ 21Un día dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque se ha cumplido el plazo para
unirme a ella. 22Entonces Labán juntó a todos los hombres de aquel lugar y ofreció un
banquete. 23Pero sucedió que al llegar la noche tomó a su hija Lea y se la trajo; y Jacob se
llegó a ella. 24Labán dio además su sierva Zilpa a su hija Lea por criada. 25Cuando llegó la
mañana, Jacob vio que era Lea, y dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he
servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? 26Labán respondió: No es
costumbre en nuestro lugar que se dé la menor antes de la mayor. 27Cumple la semana de
esta, y se te dará también la otra por el servicio que me prestes otros siete años” (vs. 21-27)
Fue objeto de engaño como mismo el había hecho anteriormente. No solo en esta ocasión, sino
que muchas veces recibió en su vida el fruto de lo que había sembrado con su conducta.
(GEN 30:29-35) Esta semilla también floreció en su descendencia (GEN 37: 29-34)

4. ANANÍAS

“ 32La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser
suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. 33Y con gran
poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante
gracia era sobre todos ellos. 34Así que no había entre ellos ningún necesitado, porque todos
los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el producto de lo vendido 35y lo
ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”
(HCH 4:32-35) (RV)
Este era el ambiente en el cual Ananías se desenvolvía, unido al grupo de creyentes que nos
describe este relato de los primeros seguidores de Jesucristo. Estos, guiados  por el Espíritu
Santo, ponían en común todo lo que tenían. Ananías vendió su heredad, pero se quedó con una
visión muy corta del Dios al que pretendía siguiendo
“ 1Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira, su mujer, vendió una heredad, 2y
sustrajo parte del precio, sabiéndolo también su mujer; luego llevó solo el resto y lo puso a
los pies de los apóstoles. 3Pedro le dijo: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para
que mintieras al Espíritu Santo y sustrajeras del producto de la venta de la heredad?
4 Reteniéndola, ¿no te quedaba a ti?, y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste
esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. 5Al oír Ananías estas
palabras, cayó y expiró. Y sobrevino un gran temor sobre todos los que lo oyeron”
(HCH 5:1-5) (RV)

El dejó que la duda y la mentira de Satanás llenaran su corazón y dominara sus acciones.

Sustrajo parte del dinero y convino en engañar al Espíritu de Dios que dirigía la Iglesia. Pecó
tratando de limitar la obra del Señor. Esta fue la siembra para su casa, dice que “sustrajo el precio
sabiéndolo también su mujer”
¿Qué cosechó Ananías?
“ 7Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, sin saber lo que había
acontecido. 8Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo:
Sí, en tanto. 9Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a
la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. 10Al instante ella
cayó a los pies de él, y expiró. Cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; la sacaron
y la sepultaron junto a su marido” (HCH 5:7-10) (RV)
Su mujer viendo que pasó un lapso de tiempo. Convino también en la misma mentira
contra el Espíritu y terminó de igual manera. Aunque Ananías quería ofrecer algo de todos
modos, bien le dijo Pedro:
“ Reteniéndola, ¿no te quedaba a ti?, y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste
esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios” (vs. 4)
Sembraron escasees para con Dios y eso fue lo que recibieron, escasees de días en la
tierra, escasees de bendiciones, no participaron en el privilegio que Cristo le permitió a su
Iglesia de llenar todo el mundo conocido con el poder del evangelio.

CONCLUSIÓN

Cada uno somos responsables de lo que cosecharemos en nuestro futuro; depende de lo que
escogemos para sembrar. Dios ya lo ha anunciado en su palabra
“Yo, el SEÑOR tu Dios, soy un Dios celoso. Cuando los padres son malvados y me odian, yo
castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación” (EXOD 20:5) (NVI)
El conoce lo que controla nuestros corazones y lo que motiva nuestras acciones. El Apóstol
Pablo continuó diciendo
“ 7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque
Dios ama al dador alegre. 8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda
gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para
toda buena obra” (2 COR 9:7-9) (RV)
No podemos ser tacaños cuando hay un Dios que nos lo ha entregado todo. Tampoco debe
mover nuestras acciones ofrendar por necesidad o con tristeza porque así él lo impone, o porque
todos lo hacen. La alegría y la libertad estarán cuando le demos porque entendemos que
EL SE LO MERECE.
Y así fue como empezaron sembrando sus siervos. La primera vez que aparece en las sagradas
escrituras el diezmo fue en un acto voluntario de agradecimiento humano.
“ 18Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
19 y lo bendijo, diciendo: «Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de
la tierra; 20y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos» Y le
dio Abram los diezmos de todo” (GEN 14:18-20) (RV)
Dios no se lo había ordenado al patriarca, este Melquisedec Rey de Salem (que es la
misma que Jerusalén) no tiene antecedentes, ni aparece más en la historia. Es un prototipo
de el Señor mismo bendiciendo a Abraham como le había prometido y este responde de
corazón alegre.
Esto sembró Abraham para su casa y vivió siempre en abundancia. También lo cosechó en su
descendencia y así la segunda vez que aparece el diezmo es otro acto de reciprocidad voluntaria a
las bendiciones de Dios de parte de uno de sus descendientes.
“ 20Allí hizo voto Jacob, diciendo: Si va Dios conmigo y me guarda en este viaje en que
estoy, si me da pan para comer y vestido para vestir 21y si vuelvo en paz a casa de mi padre,
Jehová será mi Dios. 22Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo
que me des, el diezmo apartaré para ti” (GEN 28:20-22) (RV)
Solo después que los hombres entristecieron sus corazones, y les fue impuesto por ley para
entrenarlos en cuestión de dar y recibir, de ocuparse los unos por los otros. No endurezcamos
más nuestros corazones sino llenémoslo de alegría para con el que todo se lo merece. Sembremos
la buena semilla que da frutos genuinos y en abundancia. Procuremos lo bueno, lo sano, lo puro
que viene del Dios verdadero para nuestros hogares, y estaremos recogiendo la buena cosecha
eternamente.
“ 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, esto
haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (FIL 4: 8-9) (RV)
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